¡¡¡ APOTEOSIS EN ITALIA !!!
Prima puntata
| Valencia, 14 de julio de 2004 A las 23.10 horas salió en punto nuestro avión desde Valencia hacia Milán. El vuelo fue correcto entre conversaciones, bromas, deseos y comentarios del tipo “no es seguro que lo veamos, pero me da la sensación de que…” En cualquier caso íbamos a ver dos conciertos que ya de por sí es un verdadero acontecimiento para incondicionales de Baglioni, máxime si no viven en Italia. A priori, la concepción del viaje me resultaba extraña, cuanto menos para mí. De las muchas veces que había estado en Italia (8 ó 9) ésta era la única vez que, con exclusividad, todo el tiempo iba a dedicarse al encuentro con Baglioni y a presenciar sus dos conciertos (Cernobbio y Este, con entradas reservadas previamente). El concepto del viaje era una locura, seguramente la primera y más insignificante de las que íbamos a protagonizar.
Cernobbio, 15 de julio de 2004 Llegamos antes de lo previsto y las maletas aparecieron por la cinta transportadora rápidamente por lo que a la 1.00 de la madrugada ya estábamos con todo el equipaje en un carro rumbo a la “uscita”. Habíamos quedado con Lucio en que nos esperaría… Lucio había conocido a Andrés y a Mari Carmen en Milán en junio de 2003 y protagonizó junto a ellos dos la “Odisea en Milán”. En esta nueva convocatoria iba a acompañarnos en buena parte del recorrido. Lucio estaba apoyado en una barandilla. Iba, como habitualmente, de negro. Al vernos, dejó caer un póster de Baglioni que desplegó y que nos anunció la amable y puntual presencia de nuestro amigo. Nos saludamos con la prisa de la llegada y las presentaciones fueron breves porque Lucio quería decirnos que el póster en cuestión lo consiguió en uno de los programas de "Anima Mia" (el de la foto interior del “Alé-OÓ”) y en ese momento se lo regaló a Mari Carmen. Llevaba, además, un rollo de pósters anunciadores de la gira que se iniciaba en Cernobbio: “Cercando” que nos regalaba (los había conseguido cuando fue a comprar su entrada para el concierto que íbamos a ver juntos).
Cruzábamos el aparcamiento de la terminal 2 del aeropuerto de Malpensa
y
vimos un coche de Valencia y finalmente llegamos al histórico Lancia Ypsilon que
también protagonizó una aventura de Soloclaudio en Milán en junio de 2003. Estábamos tan cerca de Suiza que decidimos pasar un instante a gritar a otro cielo el comienzo de nuestra aventura y mientras Andrés fumaba hacia los Alpes, chillábamos al otro país. Cernobbio es una localidad pequeña entre el lago Como y unas laderas montañosas que acogen casas en su declive lento y acurrucado. Nuestro hotel miraba a esos dos lados. Es un lugar pequeño, con la apariencia del típico pueblo de montaña que en verano recibe turismo elitista (descubriríamos lo increíble de determinadas villas y mansiones). Aparcó Lucio la Ypsilon en la puerta del hotel, descargamos maletas, proyectos e ilusiones. Y justo antes de acceder nos hicimos fotos con Lucio sujetando pancartas que había confeccionado para uno de los múltiples conciertos y que se pusieron en primera fila el día del estreno del disco "Sono io" en la Feltrinelli de Milán. Incluso una revista italiana de música ("Sorrisi e canzoni TV") lo inmortalizó. Y además Andrés sostuvo el famoso póster de "Anima mia". |
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Fotógrafo: Alberto. Antes de entrar al hotel "Reina Olga" de Cernobbio (Como)
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Habíamos dicho que llegaríamos a eso de las 2
de la noche y pasaba casi media hora de lo
anunciado, así que no nos entretuvimos demasiado. En la recepción del Hotel
Reina Olga un señor en vías de jubilación con gafas grandes y pulso lento
comprobó nuestra reserva, nos pidió las identificaciones, nos hizo firmar y
mientras, Andrés y yo mirábamos el “hall” decadente y tapizado de veraneos. Mari
Carmen, mientras entregaba los comprobantes de las reservas informó del motivo
de nuestro viaje y entonces con un toque de complicidad el recepcionista de
noche anunció que allí estaba Baglioni. Saltos, entusiasmo, cuatro indescriptibles sensaciones de victoria, abrazos entrecortados por la emoción y ver la hoja en la que en los “Ingresos previstos para ese día” estaba mi nombre junto al de Baglioni. |

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La
primera etapa del recorrido reubicaba en un verdadero logro, el primer
subidón de adrenalina nos recibía ya antes de deshacer las maletas,
incluso de subirlas a la tercera planta. En la habitación doble descargamos las maletas y revisamos el minibar. El material que Lucio había llevado era inspeccionado con verdadero frenesí por todos: fotografías tomadas por él, recortes de revistas, libros autografiados, calendarios enmarcados… Sin querer se hicieron las 4 de la mañana. Lucio se quedó a dormir en el hotel (sus planes eran dormir en el coche y salir temprano de Cernobbio rumbo a su recién estrenada vivienda en Varese que debía arreglar y ordenar). Bueno, en realidad hablamos más que otra cosa porque de verdad que la persona de Lucio encierra todas las sorpresas imaginables. Entre otras cosas comentó que el concierto de la gira de Assolo en Milán había muy poca gente (quizás no llegaran a las 200 personas en la Arena) y que no fue entendido y que tampoco fue suficientemente comprendido el disco de Oltre. Lucio disfrutaba hablando de Baglioni, era una permanente emoción parlante que emitía información apasionada. Programó su celular para que sonara a las 7.15 horas. Intentamos dormir, al menos dejamos de hablar –no se a cuál de los dos le costó más- y me resultaba imposible el sueño. Como yo estaba convencido de que ese era el hotel de Baglioni –y por lo tanto confiaba en los encuentros casuales en sus zonas comunes- repasaba mentalmente los nombres de la gente que le tendría que decir para que el genio les dedicara algo. Me debí dormir a eso de las 5. La luz empezó a entrar por las cortinas y me despertó. Lucio estaba en el baño: había oído ruidos de sirenas y por temor a alguna multa se había anticipado al despertador y salió de la habitación antes de lo previsto . Cuando por la mañana –antes de las 10 horas- comprobamos con más detalle el hotel, advertimos que no tenía las características habituales de los hospedajes de Claudio. Empezamos a suponer que no sería su residencia para el concierto, sino la de parte de su equipo. Mi habitación, según aseguraba el documento enmarcado en el armario, costaba 180 €. La doble valía 240 €. Algo de desazón sustituyó a la euforia de la llegada. No obstante, desde nuestro balcón se veían aparcados dos Mercedes que, aseguraba Andrés, eran casi exactamente iguales que los que usaba Baglioni en el 2003 en Milán. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Con los dos Mercedes al fondo.
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| El desayuno era un buffet libre correcto si hubiera habido apetito, pero como habíamos dormido tan poco lo único que aceptaba el cuerpo era un café y el estómago se resistía a alojar demasiados nutrientes (en realidad, seguía durmiendo pese a nuestras ordenes). Mientras Andrés fumaba en el balcón de la habitación vio la silueta de Guido Tognetti alejarse del hotel junto a una chica. Nosotros luego salimos a dar una vuelta. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Alberto y Andrés paseando frente al hotel.
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| El primer recorrido que hicimos por Cernobbio nos mostró un lugar recogido en un emplazamiento natural privilegiado. El lado que daba al lago ofrecía una panorámica realmente bonita. |
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Fotógrafo: Alberto. Andrés y Mari Carmen en el lago.
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Fotógrafa: Mari Carmen. Hotel de Claudio al fondo.
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| Como Cernobbio era pequeño fuimos –andando- a buscar el Hotel “Villa d´Este” donde presumíamos que se alojaría Claudio. Era una villa grandiosa que habíamos podido ver desde el lago. La parte que daba a la calle quedaba oculta por una cancela amplia, una barrera y una vigilancia permanente. De alguna manera esta visión nos convenció de que sería más probable que se alojara en ese hotel que en el nuestro. Así que ligeramente desanimados fuimos a por otro café que maquillara la decepción y el agotamiento. Luego dimos una vuelta por el pueblo para comprobar que solo había bares-restaurantes y tiendas de antigüedades, alguna “boutique” y poco más. Sobre todo muchas villas de millonarios. |
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Fotógrafo: Alberto. Portada del ETCS? francés.
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Había que contactar con Melissa y Alberta. Un problema inesperado hizo que
el móvil de M. Carmen no estuviera operativo en Italia. El de Andrés era
de tarjeta y se agotó rápidamente. Así que una ligera adversidad volvió a
desilusionarnos. No hubo manera de contactar con España para intentar
arreglar los problemas. Tras un montón de llamadas sin resultados,
decidimos salir a comer. El calor apretaba y el aire frío que nos recibió
cuando llegamos había desaparecido por completo. Las pizzas en Italia suelen ser muy buenas. La primera que me comí yo resultó ser insuperable. Estábamos frente al hotel para controlar la entrada del cortejo de Baglioni en caso de que accediera al Reina Olga. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Un birra fresquita.
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Regresamos al albergo. El destino parecía cebarse en nuestra contra.
Como el calor apretaba, decidimos salir a por un helado. Debíamos esperar
a Lucio a eso de las 17.30 horas en el hotel y faltaba algo menos de una
hora. Salimos y Andrés anunciaba las marcas y modelos de coches que
circulaban por las calles. Parecía una competición de lujosas “máquinas”
entre las que abundaban los “sin techo” debido al número de descapotables
deportivos que se movían por allí. Cuando íbamos en dirección a la heladería más próxima vimos entrando en una tienda de gafas a Rossella Barattolo en compañía de alguien que no era Baglioni, parecía ser Sandro, uno de los guardaespaldas de Claudio. En la puerta de la tienda había fotos de George Clooney, Donatella Versace y muchos famosos hechas en Cernobbio. Un poco más allá había aparcado un Mercedes plateado y Andrés sentenció que era el de Baglioni. Esto nos pilló de sorpresa. No nos atrevimos a abordar el coche gris de lunas tintadas. Como curiosidad para los amantes de los coches, comentar que el Mercedes-Benz S 55 K AMG de color gris plata en el que Claudio viaja por Italia este año es distinto al S 500 en el que viajaba el año pasado. Es discretamente espectacular, tiene 500 cv y su precio ronda los 150.000 euros. M.Carmen y Andrés –que en junio de 2003 ya la habían conocido- optaron por saludarla... |
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Fotógrafa: Mari Carmen. A la puerta de la tienda de foto-óptica.
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A mis ojos la actual compañera de Baglioni era una mujer espectacular, elegante y atractiva, con una innata capacidad de sorprender. Rossella les reconoció inmediatamente y yo veía el encuentro ligeramente atrás. Mari Carmen llevaba en el bolso el llavero y el abanico. Le dijeron que le traían unos recuerdos por haberse portado tan bien con ellos el año anterior. Del “ventaglio” dijo que era óptimo para ese día –realmente caluroso- y lo usó inmediatamente y del llavero que era un detalle el entrelazo de la “R” y la “C”. Le comentaron que era de plata, hecho a mano, artesanalmente, y en especial para ella, por un amigo joyero, Luis Abel. |
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Le
enseñaron algunas fotos del Meliá Milano y le anunciaron que traían una carta para Claudio
de Nicolás Amato. Rosella pareció interesarse por ella pero Mari Carmen le
dijo que se la tenía que dar en mano. Fueron tres o cuatro minutos
extraños. Rosella, con el pelo negrísimo y la piel extremadamente
bronceada iba de blanco y negro con sandalias abiertas. Aseguró recordar a
M. Carmen y a Andrés e intentó convencernos de que
Claudio descansaba en el Hotel y que era mejor entregarle la carta “dopo il concerto”. Agradeció el abanico verde y el llavero y nos despedimos. Yo
había contemplado la escena desde la retaguardia por no haber estado en el
San Siro, pero le estreché la mano afable en la despedida. Casi inmediatamente después de esto apareció Lucio en la Ypsilon. Le contamos lo sucedido y compramos los helados. Luego fuimos a ver más material de Baglioni que había traído. Resultaba increíble todo lo acumulado (álbumes de fotos, montajes, recortes, facsímiles, invitaciones…). |
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Fotógrafo: Alberto. La mítica Lancia.
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Fotógrafa: Mari Carmen.
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Luego marchamos a la puerta de acceso de la “Villa d´Erba”
donde se celebraría el concierto al dia siguiente y ahora estaba il nostro
caro Claudio en los ensayos...
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