¡¡¡ APOTEOSIS EN ITALIA !!!
Seconda puntata
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Todos
los conciertos o ensayos de Baglioni reúnen a sus puertas incondicionales
que esperan una casualidad momentánea para acercarse a él y decirle o
pedirle algo. Resultan curiosas las relaciones que se establecen de gente
que solamente se ven en actos de este tipo. Porque hay verdaderas
excursiones de gente que persiguen en las giras a Baglioni. Uno de ellos
es Lucio y así conoció en Milán a M. Carmen y a Andrés. |
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Fotógrafo: Alberto. Tras la verja está ensayando Claudio "Quei due".
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| Como volvió a sonar la música –retomaba el ensayo- decidimos ir a cenar. El restaurante que Lucio buscó (Il giardino) tenia una terraza cubierta al aire libre, rodeada de una vegetación cuidada. Allí nos enteramos de más cosas de este verdadero amigo. La historia de su nombre resulta divertida. En realidad se llama Cono (como su abuelo) y le llamaban por el diminutivo (Conuccio). Pero al ser un nombre poco frecuente (es de origen griego) le gente entendía Lucio y por eso todo el mundo le llama así. Además, tiene un parecido increíble con Gianni Morandi (ganó un concurso por eso) y a nosotros se nos antojó igual que Chayane. Nos contaba más cosas de su casa nueva, de su pasión baglionera, de algún trabajo anterior… |
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2 instantáneas de Chayanne-Gianni Morandi-Cincinnato-Lucio-Cono
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La
tarde-noche del jueves estaba repleta de gente joven. Había un ambientazo
que tres horas antes era inimaginable. Los que rondábamos por la puerta de
la “Villa d'Erba” éramos bastante más mayores. Seguían mas o menos las
mismas personas que habíamos dejado cuando fuimos a cenar. No había pasado
nada importante, sólo que habíamos encontrado el coche de la organización,
cuyo ocupante nos aseguró que a las 17.30 del día siguiente se podrían
canjear las entradas. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Alberto atento.
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Fotógrafo: Andrés. Lucio atento.
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| Entre risas y ansiedad Andrés me preguntó si llevaba la bandera del toro. La saqué. Empezamos –en realidad empezó- a jugar con ella y Lucio cooperaba en la manipulación de los pases como si fuera una muleta. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Los toreros.
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Así que Mari Carmen, como siempre en todo, maquina un plan consistente en
que cuando saliera el Mercedes gris de cristales tintados (como seguro que
salía a escape y queríamos que se parara), Andrés ayudado por Lucio lo
recibirían con la bandera española, con toro incluído, a modo de
bienvenida, obligándole a parar. Se supone que bajaría la ventanilla y
entonces Mari Carmen le daría la Carta de Amato y yo haría las fotos. Vemos la silueta inconfundible de Tognetti y su compañera por el pasillo de dentro del recinto y que venían a pie. Les sigue un coche. Se abre la verja. Desaparece Guido. Sale el coche. Andrés y Lucio se plantan ante el Mercedes con la bandera española “a porta gayola”. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. ¡ OLEEEEEEEÉ !!!!!!
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El Mercedes muy despacio continúa su marcha. Andrés se queda solo delante del coche toreándolo, pasa con la bandera al lateral izquierdo del coche zarandeándola (De todo esto no hay fotos porque Mari Carmen se moría de la risa y no pudo acertar con el click). La ventanilla trasera izquierda se baja y aparece el rostro sonriente de Claudio. Andrés se acerca, estrecha su mano y comenta a Claudio un “Nos conocimos en Milán el año pasado”. Claudio asiente “Sí, sí, come stai?” y continúa sonriendo. La gente se arremolina y el cristal comienza a subirse. En eso Mari Carmen se abre paso y logra acceder a la ventanilla y le intenta dar el sobre por el lado. Claudio –seguramente sin ganas de firmar nada y pensando que es un papel para autografiar- rehúsa el sobre. Mari Carmen, con decisión, mete su mano dentro del coche, le abre la mano a Claudio y le pone la carta cerrándole los dedos. El gran Lucio también pudo acceder a Baglioni (una vez más y van…) que lo reconoció y le dió la mano mientras Lucio le decía que cogiera la carta que era de Nicolás Amato.
Entre toda esa vorágine yo estaba incrédulo, nervioso, en semitrance
psicodélico de escepticismo. Veía una mano apretada por otras muchas. Veía
una chaqueta de cuero y una sonrisa amable. Buscaba un hueco sin poder
acercarme. Alargaba la mano y en una ocasión me acerqué hasta el contacto.
Fuera por donde fuera, rodeara por el lado que fuera, encontraba algún
obstáculo que me impedía acceder. Así que me vestí de escepticismo y me
decidí a mendigar frases del tipo: “¿Puedo tocar al genio?”. En realidad
solo pretendía hacerme un hueco, pero no. O mejor, pero tampoco. Al final
le toqué una mano mientras me sentía tremendamente extraño. No me parecía
proporcional lo invertido en el encuentro y los resultados. Me cuesta
explicar lo que sentía porque además había una satisfacción orgullosa que
recorría mis venas. En la misma terraza pudimos reconocer a Guido Tognetti con una chica. Estábamos cerca. Mari Carmen y Lucio se inclinaban por comentar con él lo referente a la carta del maestro Amato, para tener la completa seguridad de que Claudio la leyera. Por nuestra parte, Andrés y yo considerábamos que estaba de más abordarle. Nos sentamos en la mesa de al lado, pedimos refrescos y Lucio y Mari Carmen tramaban cómo hablarle. Al final Lucio se decidió y dirigiéndose a Guido le dijo que una amiga española quería hablarle, si la podía atender. El, muy amable, le dijo que por supuesto y Mari Carmen estuvo un buen rato hablando, incluso se sentó con ellos. Supo de nuestra web (que ya la conocía), de nuestra colaboración con Tony Assante, del mapa traducido de Patapán (que es obra de Tognetti), de nuestras odiseas buscando desde años la música de Claudio, de todo lo que hablamos en el libro y que jamás pensamos que sale de aquí: finalmente lo logramos, alguien cercano a Claudio lo sabe y se lo dirá. Le prometió que hablaría con él al día siguiente en el hotel y que antes del concierto lo buscáramos y nos diría algo. Accedió muy gustoso a hacerse una foto con el grupo. Nos la hizo su compañera, una chica muy simpática. En las últimas salutaciones a la hora de la despedida yo me presenté como “il timido” (por eso de que no me había acercado a su mesa al principio) y el respondió: “Se parliamo di timidi…guarda me! la timidezza è importante”. |
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Fotógrafa: la amiga de Guido Tognetti. Simplemente y en una palabra, encantador.
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La
noche de Cernobbio era suave, el paseo que discurre a lo largo del lago
estaba repleto de grupos tipo “botellón” con las hormonas preparadas para
cualquier emergencia. Tras un brevísimo recorrido por el lugar fuimos al
hotel. Subimos todo el material que Lucio había llevado para evitar que se
lo pudieran robar de “la machina”. Lucio se despidió hasta las once del día
siguiente (16 de julio). Tognetti, como nosotros, también se alojaba en el
“Reina Olga”.
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