¡¡¡ APOTEOSIS EN ITALIA !!!

Seconda puntata

 

Todos los conciertos o ensayos de Baglioni reúnen a sus puertas incondicionales que esperan una casualidad momentánea para acercarse a él y decirle o pedirle algo. Resultan curiosas las relaciones que se establecen de gente que solamente se ven en actos de este tipo. Porque hay verdaderas excursiones de gente que persiguen en las giras a Baglioni. Uno de ellos es Lucio y así conoció en Milán a M. Carmen y a Andrés.
Había una chica en unas botas de tacón afilado, minifalda blanca ajustada y top de precaria contención. Llevaba un anillo de oro con la silueta recortada del Baglioni del Assieme. Esta era una de las personas que organizan seguimientos de conciertos de Baglioni -de hecho contactó con Andrés y Mari Carmen en el San Siro de Milán. Es conocida por prácticamente todos los seguidores de Claudio y cuenta verdaderas aventuras protagonizadas por ella y Baglioni y su “staff”. Además hay gente menos dada a alardear de encuentros y situaciones pero que realmente hacen largas peregrinaciones siguiendo el recorrido organizado y viendo los conciertos en dos, tres o mas etapas.
El “segurata” de la puerta resultaba igualmente curioso y paciente. Era el encargado de abrir la verja cada vez que un coche entraba o salía de allí. El gran Lucio, en alguna ocasión, se coló en un momento de estos para salir inmediatamente sin que nadie se diera cuenta. La espera se prolongaba aburrida y decidimos ir a tomar algo a la terraza más próxima, Bar Visconti, desde la que se podía ver el ingreso. No pasó nada destacable pero volvimos a la puerta de acceso.

Fotógrafo: Alberto. Tras la verja está ensayando Claudio "Quei due".

 

Como volvió a sonar la música –retomaba el ensayo- decidimos ir a cenar. El restaurante que Lucio buscó (Il giardino) tenia una terraza cubierta al aire libre, rodeada de una vegetación cuidada. Allí nos enteramos de más cosas de este verdadero amigo. La historia de su nombre resulta divertida. En realidad se llama Cono (como su abuelo) y le llamaban por el diminutivo (Conuccio). Pero al ser un nombre poco frecuente (es de origen griego) le gente entendía Lucio y por eso todo el mundo le llama así. Además, tiene un parecido increíble con Gianni Morandi (ganó un concurso por eso) y a nosotros se nos antojó igual que Chayane. Nos contaba más cosas de su casa nueva, de su pasión baglionera, de algún trabajo anterior…

2 instantáneas de Chayanne-Gianni Morandi-Cincinnato-Lucio-Cono

 

La tarde-noche del jueves estaba repleta de gente joven. Había un ambientazo que tres horas antes era inimaginable. Los que rondábamos por la puerta de la “Villa d'Erba” éramos bastante más mayores. Seguían mas o menos las mismas personas que habíamos dejado cuando fuimos a cenar. No había pasado nada importante, sólo que habíamos encontrado el coche de la organización, cuyo ocupante nos aseguró que a las 17.30 del día siguiente se podrían canjear las entradas.
Seguíamos a la espera de esa posibilidad pretendida entre el cansancio y la decepción, pero nos manteníamos. En una ocasión vimos como la gobba –seguramente acribillada por “le zanzara” se rascaba de una manera entre compulsiva y cómica con las dos manos la parte más alta de los muslos, por debajo de la ajustada minifalda.
Seguimos esperando lo pretendido con resignada paciencia...

Fotógrafa: Mari Carmen. Alberto atento.

 

Fotógrafo: Andrés. Lucio atento.

 

Entre risas y ansiedad Andrés me preguntó si llevaba la bandera del toro. La saqué. Empezamos –en realidad empezó- a jugar con ella y Lucio cooperaba en la manipulación de los pases como si fuera una muleta.

Fotógrafa: Mari Carmen. Los toreros.

 

Así que Mari Carmen, como siempre en todo, maquina un plan consistente en que cuando saliera el Mercedes gris de cristales tintados (como seguro que salía a escape y queríamos que se parara), Andrés ayudado por Lucio lo recibirían con la bandera española, con toro incluído, a modo de bienvenida, obligándole a parar. Se supone que bajaría la ventanilla y entonces Mari Carmen le daría la Carta de Amato y yo haría las fotos.

Vemos la silueta inconfundible de Tognetti y su compañera por el pasillo de dentro del recinto y que venían a pie. Les sigue un coche. Se abre la verja. Desaparece Guido. Sale el coche. Andrés y Lucio se plantan ante el Mercedes con la bandera española “a porta gayola”.

Fotógrafa: Mari Carmen. ¡ OLEEEEEEEÉ !!!!!!

 

El Mercedes muy despacio continúa su marcha. Andrés se queda solo delante del coche toreándolo, pasa con la bandera al lateral izquierdo del coche zarandeándola (De todo esto no hay fotos porque Mari Carmen se moría de la risa y no pudo acertar con el click). La ventanilla trasera izquierda se baja y aparece el rostro sonriente de Claudio. Andrés se acerca, estrecha su mano y comenta a Claudio un “Nos conocimos en Milán el año pasado”. Claudio asiente “Sí, sí, come stai?” y continúa sonriendo. La gente se arremolina y el cristal comienza a subirse. En eso Mari Carmen se abre paso y logra acceder a la ventanilla y le intenta dar el sobre por el lado. Claudio –seguramente sin ganas de firmar nada y pensando que es un papel para autografiar- rehúsa el sobre. Mari Carmen, con decisión, mete su mano dentro del coche, le abre la mano a Claudio y le pone la carta cerrándole los dedos. El gran Lucio también pudo acceder a Baglioni (una vez más y van…) que lo reconoció y le dió la mano mientras Lucio le decía que cogiera la carta que era de Nicolás Amato.

Entre toda esa vorágine yo estaba incrédulo, nervioso, en semitrance psicodélico de escepticismo. Veía una mano apretada por otras muchas. Veía una chaqueta de cuero y una sonrisa amable. Buscaba un hueco sin poder acercarme. Alargaba la mano y en una ocasión me acerqué hasta el contacto. Fuera por donde fuera, rodeara por el lado que fuera, encontraba algún obstáculo que me impedía acceder. Así que me vestí de escepticismo y me decidí a mendigar frases del tipo: “¿Puedo tocar al genio?”. En realidad solo pretendía hacerme un hueco, pero no. O mejor, pero tampoco. Al final le toqué una mano mientras me sentía tremendamente extraño. No me parecía proporcional lo invertido en el encuentro y los resultados. Me cuesta explicar lo que sentía porque además había una satisfacción orgullosa que recorría mis venas.

El coche salió con relativa rapidez dejando grupos de fans comentando el breve encuentro. Se dispersaron los corrillos y nos dirigimos -entre la multitud- a la zona del lago de Como. Nos sentamos en una mesa del “Harry´s bar”.

En la misma terraza pudimos reconocer a Guido Tognetti con una chica. Estábamos cerca. Mari Carmen y Lucio se inclinaban por comentar con él lo referente a la carta del maestro Amato, para tener la completa seguridad de que Claudio la leyera. Por nuestra parte, Andrés y yo considerábamos que estaba de más abordarle. Nos sentamos en la mesa de al lado, pedimos refrescos y Lucio y Mari Carmen tramaban cómo hablarle. Al final Lucio se decidió y dirigiéndose a Guido le dijo que una amiga española quería hablarle, si la podía atender. El, muy amable, le dijo que por supuesto y Mari Carmen estuvo un buen rato hablando, incluso se sentó con ellos. Supo de nuestra web (que ya la conocía), de nuestra colaboración con Tony Assante, del mapa traducido de Patapán (que es obra de Tognetti), de nuestras odiseas buscando desde años la música de Claudio, de todo lo que hablamos en el libro y que jamás pensamos que sale de aquí: finalmente lo logramos, alguien cercano a Claudio lo sabe y se lo dirá. Le prometió que hablaría con él al día siguiente en el hotel y que antes del concierto lo buscáramos y nos diría algo. Accedió muy gustoso a hacerse una foto con el grupo. Nos la hizo su compañera, una chica muy simpática. En las últimas salutaciones a la hora de la despedida yo me presenté como “il timido” (por eso de que no me había acercado a su mesa al principio) y el respondió: “Se parliamo di timidi…guarda me! la timidezza è importante”.

Fotógrafa: la amiga de Guido Tognetti. Simplemente y en una palabra, encantador.

 

La noche de Cernobbio era suave, el paseo que discurre a lo largo del lago estaba repleto de grupos tipo “botellón” con las hormonas preparadas para cualquier emergencia. Tras un brevísimo recorrido por el lugar fuimos al hotel. Subimos todo el material que Lucio había llevado para evitar que se lo pudieran robar de “la machina”. Lucio se despidió hasta las once del día siguiente (16 de julio). Tognetti, como nosotros, también se alojaba en el “Reina Olga”.

 

 

1ª PUNTATA

3ª PUNTATA

4ª PUNTATA

5ª PUNTATA

6ª PUNTATA

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