¡¡¡ APOTEOSIS EN ITALIA !!!
Terza puntata
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Cernobbio, 16 de julio de 2004 (Día del Carmen)
De
los objetivos marcados en España dos ya estaban conseguidos: acceder a
Rossella para darle los regalos y entregarle en mano a Claudio la carta de
Amato. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Alberto ensimismado.
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La vida se hace
en la ciudad y nosotros estábamos en ello. Salimos de nuevo por Cernobbio.
La extensión del lugar era la justa para la duración del paseo que
empezamos. Comprobamos la imposibilidad de llamar a móviles desde cabinas
públicas y que enseguida se acaba lo edificado. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Esperando la "Margarita".
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De regreso al hotel, vimos aparcados en la misma puerta dos coches de la organización de Claudio. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Mostrando el "pass" de la macchina.
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Intentamos acomodarnos en los sofás de la recepción mientras mirábamos los periódicos y la decoración del hall. Lucio había tenido problemas en las burocracias de esa mañana en Milán y no pudo venir a la hora acordada. Sobre las cuatro de la tarde apareció con la sonrisa dispuesta y el buen humor preparado para continuar. Era el santo de Mari Carmen y ella nos invitó a una botella de Moët & Chandom en el bar del hotel. Al otro lado de la recepción, vio a la gente del “staff” de Baglioni y dijo al camarero que les pusiera una copa. Al venir a agradecernos el detalle, les comentamos el viaje que estábamos haciendo. Nos hicimos una foto con ellos. |
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Fotógrafo: el Barman del hotel. Contentillos después de algunas copas de champán.
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Al poco apareció Sara, la amiga de Lucio con la que había quedado. Era una
chica jovencilla, no era incondicional de nadie y dudaba en lo referente a
ir al concierto de esa noche o no. Lucio y Sara se conocieron en un
trabajo común y contaron que cenando Baglioni en el mismo restaurante, el
dueño invitó a la cocina a Claudio y juntos hicieron una pizza. Estuvieron
comentando anécdotas divertidas sobre CB, muy de primera mano, y otras
cosas menos determinantes. |
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Sabiamos que super Melissa rondaba ya por las proximidades del recinto. Había una gran cantidad de gente a la espera de la apertura de puertas. Fuimos directamente a la obtención de “i biglietti prenotati” con suficiente antelación. La puerta principal de acceso daba a una gran mostrador donde se canjeaban las entradas. Había bastante gente y nos pusimos a la cola. Hacía calor. Salimos un poco a respirar. |
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Fotógrafo: Alberto. El famoso póster de Cercando.
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En eso que un torbellino rubio de grandes ojos azules llamado Melissa reconoció a Mari Carmen y entre gritos y lagrimotas, se abrazaban y giraban sobre el abrazo como poseídas por una extraña devoción. Como estaban en la puerta, impedían el paso, así que se recogieron en una estancia vacía (comunicaba con un acceso al interior de la Villa d´Erba ) tras cuya puerta estaban los “carabinieri”. Hacía once años que no se veían más que en fotografía y habían mantenido el contacto y la pasión durante este tiempo. |
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Fotógrafo: Alberto. Emoción indescriptible.
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Logramos nuestras entradas. Eran tres, dos juntas y una separada (porque
al principio Andrés pensaba que no podría venir).
Todavía el gran Lucio tenía que vender la suya, lo que no fue difícil
(vendió la mía y él y yo nos sentamos juntos). Tras la verja pasamos por un camino en uno de cuyos lados había unas gigantescas cañas de bambú y algunos árboles inmensos. Lo primero que ví fueron las garitas del “merchandising”. El lugar destinado al público se dividía en tres espacios: el ocupado por las sillas –organizadas en sectores- estaba limitado por unas vallas. Detrás de él, la gente podía estar de pie. En uno de los laterales había una franja reservada para discapacitados. El escenario estaba colocado justo delante de la Villa d´Este, un precioso palacio , seguramente del XVII, cubierto de hiedra y en el que se había celebrado una cumbre de Jefes de Estado con ocasión de la presidencia italiana en la Unión Europea. Las sillas estaban sobre la hierba de una gran explanada. |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Escenario del primer Cercando.
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En la espera, fui al merchandising a ver qué había: las camisetas no me convencían, el libro ya lo tenía y las viseras me molestan. Así que compré un mechero. También cogí unas botellas de agua. Había algo extraño en el ambiente. O en mí. A las 21.10 horas todavía no había comenzado. La gente empezó a aplaudir y reclamar atención. Con algo de luz natural salio Claudio, de blanco, con una guitarra acústica. La canción elegida para abrir el fuego fue STRADA FACENDO y en una versión soberbia. Empezó él solo pero paulatinamente se fueron uniendo –uno a uno- otros músicos tocando asimismo, respectivas guitarras acústicas. Un lujo de versión. Sólo en el último minuto –quizás menos- entró la batería, a los mandos otra vez de Gavin Harrison tras haber estado de gira por EEUU. Finalmente Baglioni olvidaba el Strada facendo de los directos. Desde Oltre venía haciendo la misma interpretación que a mí tan poco me gustaba. Por cierto, Pio Spiriti es una gran adquisición. Al violín, violín eléctrico o incluso coros es bastante bastante bueno. Creo que, con su calidad, tendrá en breve el carisma y el mismo cariño entre los fans que Paolo Gianolio o Gavin Harrison. |
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Siguió con SONO QUI y luego TUTTO IN UN ABBRACCIO. En AMORI IN CORSO se equivocó nada mas empezar, pero todo daba igual, era Baglioni, era un concierto y yo –nosotros- estaba/mos allí. MAI PIU' COME TE, SIGNORA DELLE ORE SCURE (precioso el acordeón), MALE DI ME, soberbia interpretación del ANCORA LA PIOGGIA CADRA' (y parecía querer llover: se había levantado aire y caían hojas de los altísimos árboles) y un broche de oro con AVRAI en una exquisita versión a piano y un magistral violín eléctrico. MAL D´UNIVERSO, UN MONDO A FORMA DI TE, TIENIMI CON TE, QUEI DUE -se equivocó cuando dijo aquello de "taglia la tovaglia" en vez de "taglia strade di tovaglia"- , SERENATA IN SOL -a la mitad presentó a los músicos- , QUANTE VOLTE –la versión habitual-, ADESSO LA PUBBLICITA' y un relámpago de marcha frenética con NOTTI. Luego presentó CON TUTTO L´AMORE CHE POSSO, la primera serenata escrita por él, interpretada únicamente con guitarra acústica (mi Baglioni preferido). |
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Fotógrafa: Mari Carmen. Con tutto l'amore che posso.
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Le siguió QUI C'E' IN ASCOLTO y la otra joya de la actuación: CUORE D'ALIANTE, increíble versión a partir de dos guitarras acústicas, dos acordeones (fisarmónicas) y una batería impecable. SONO IO después, GRAND' UOMO, GAGARIN –la misma versión recogida en el A-live- y el medley (felicísimo porque incluia QPGA -repitió lo de "lo giuro su Arturo"-, AMORE BELLO, E TU, SABATO POMERIGGIO, SOLO y ETCS?). Entonces desapareció del escenario pero nadie se lo creía. Faltaba La vita. A los 3 minutos o así volvió con los acordes de NOI NO seguido por MILLE GIORNI DI TE E DI ME. Con LA VITA E' ADESSO mucha gente se levantó hacia el escenario y al final de la canción Claudio preguntaba “¿la sientes?” u ordenaba: “salta la vita”. Terminó con VIA y sin más propinas, mientras se despedía sonaba un play back de FIANCO A FIANCO. Hasta La vita è adesso me había mantenido en el asiento. Sus acordes me hicieron levantar y acudir a la reunión a los pies del escenario. Había algo allí cerca. Es uno de mis himnos. Es una delicia. La versión no era novedosa. Y ya sabemos que VIA es un paroxismo. |
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Durante todo el concierto Lucio estuvo sentado en la silla en la posición de loto. Cantaba –y muy bien, no como mi experiencia en Ostia en el 2000- y se solía llevar la mano a la oreja (Andrés creyó que hablaba por el “cellulare”). En un momento determinado, cuando la gente se levantaba por el pasillo, alguien delante de nosotros tiró botellas de agua para que se sentaran y no llegaron a las manos de casualidad. Ahora lo escribo y el recuerdo optimiza mis sensaciones. Pero sé que pensaba que no me gustaba, que no era como otras veces, que seguramente sería la última vez que fuera a ver un directo. Y al mismo tiempo me repetía que la versión de Strada facendo era insuperable y que Avrai nunca me había apasionado y en esa ocasión me cautivó. Me acordé de Paula, también. Y de mis 43 años estancados en una adolescencia mal vivida, en una vida destartalada con una insatisfacción permanente. Acabó el concierto y me quedé apoyado en el escenario –ya se habían ido los músicos- mirando de cerca todo lo que un poco antes estaba vivo. La gente se iba marchando y me costaba despegarme de ese espacio y de esa actitud, como si quisiera más. No sabía la razón, quizás porque no estaba satisfecho completamente, quizás porque no estaba o sencillamente por agotamiento. O por decepción. |
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Fotógrafo: Lucio. Un mar de sensaciones después del concierto.
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Ví a mi amigo Lucio acercarse. Le pregunté por el concierto y me
transmitió mi misma impresión. Que algo había fallado. Y ninguno acertaba
a decir qué era. Marchamos. Nos encontramos con Andrés y Mari Carmen. El
tinerfeño estaba algo más contento que nosotros dos, pero tampoco estaba
muy convencido. A la jefa de nuestra web sí le había gustado y mucho:
encontró a un Claudio muy serio y centrado, con una voz estupenda, con
unos músicos que habían dado la talla y sin los alardes del
mega-espectáculo de San Siro.
Salimos del parque de la “Villa d'Erba”” entre la noche y la decepción
parcial. La gente desaparecía y otra remoloneaba en la zona que tanto
tiempo nos había visto esperar. Baglioni debería salir, claro. Y entre
comentarios, saludos y anécdotas –muy habituales los lapsus en las letras-
y las ausencias de algunas canciones, llenábamos el tiempo. Yo destacaba
que de Oltre sólo había cantado tres canciones cuando lo habitual
últimamente era darle un repaso importante. El concierto se centró en los
dos últimos discos, cosa que, sobre todo a Andrés y a Mari Carmen,
les había encantado. Y duró sus buenas 3 horas.
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