¡¡¡ APOTEOSIS EN ITALIA !!!

Quarta puntata

 

Madrugada del ya 17 de julio de 2004

 

Melissa, hábil y docta seguidora de Baglioni sugirió ir al hotel “Villa d'Este”. Ella lo ha estado "persiguiendo" desde siempre con excelentes resultados. Era mucho mejor intentar encontrarlo allí. No había ni 10 minutos de camino, así que nos marchamos paseando, sin cenar, sin cansancio –la mayor parte del concierto estuvimos civilizadamente sentados- y sin certeza. Empezamos a hacernos fotos y a escuchar parte del recién acabado concierto que Mari Carmen había pillado con una grabadora de Lucio.

Fotógrafo: Alberto. Andrés, Melissa, Mari Carmen, Flaminia, Lucio y Mariella.

 

No fuimos los primeros, para nada. Ya había algun grupúsculo anclado a la espera y caza del genio.

Se levantó un aire frío. El gran Lucio se sentó acurrucándose, adentrándose en su cansancio (del que en buena medida éramos culpables porque nos acompañó desde el primer día durmiendo una media de 2-3 horas cada jornada).

El tiempo pasaba despacio y oscuro. Fuimos al “Regina Olga” a por algo de ropa, para adecentarnos un poco y porque aburría tanta espera –y era pronto para que se recogiera Baglioni-. Al regresar no había novedad. El viento se mantenía y el gran Lucio decidió ir a buscar la “Ypsilon”. Tenía frío y se lo agradecimos todos los que nos metimos allí. Realmente la temperatura bajaba. En el reproductor de compactos pusimos uno que yo había recopilado para, llegado el caso, entregárselo a Claudio: era una sucesión de canciones suyas versioneadas en español por artistas hispanos. No tuvo ningún éxito, inexplicablemente porque el Via de Willy Chirino mete mucha caña y Con todo el amor que puedo de los Tralalá hace evocar a los progenitores de los intérpretes. Mariella y Mari Carmen estaban riendo continuamente.

Maravilloso post-concierto. Fue una gran noche, aunque no la mejor (aún nos quedaba strada da fare -tema de Baglioni del 74- ). De lo mejor fueron las risas que se montaron en los 3 pequeños "albergos" que allí habían: Un Lancia Ypsilon, un Alfa Romeo 147 y un Land Rover Freelander. Además, había otro "hotel" con menos ocupación: un Volkswagen Polo. De vez en cuando se montaba la fiesta fuera de los coches, cuando algún graciosillo nos daba una "falsa alarma".

Fotógrafo: Andrés. La espera entretenida y fría.

 

Lucio se acurrucó en el asiento del volante. Debió intentar dormir pero me temo que el resto de los ocupantes no se lo permitimos. Al poco se nos unió más gente porque uno de los coches de la espera se ausentó. Las dos, las tres, las cuatro… las cuatro y media y tras cuatro falsas alarmas que motivaron rápidas estampidas de todos saliendo del Lancia…. llegó el Mercedes plateado de no sé cuantos cientos de miles de euros.

Se detuvo. Salió de la parte de delante del coche Fabione.

Fotógrafo: Andrés. Menudito el Fab ¿eh eh?

 

Salió Claudio luego, al parecer tras reconocer a sus fieles e incondicionales seguidoras venidas de Roma como Melissa y Flaminia. Nos amontonamos cerca. Muchas salutaciones de gente que le solicitaba atención: una señora que había coincidido con el genio en unas vacaciones hace poco en las islas Tremiti (iba en una barca con Claudio y él se puso a cantarles a la guitarra) y quería enseñarle las fotografías...

 

Fotógrafo: Andrés. Claudio se baja del coche...por fin ¡alegría general!

 

Andrés que saca su cara dura, un saludo, su mano que estrechaba la de Baglioni y le decía: "Enhorabuena por el concierto, torero. Come stai?" Claudio, prestando atención al tinerfeño le dijo en español: "¿Y tú qué haces aquí?" "Pues...he venido a Italia para volver a verte"...

Fotógrafa: Mari Carmen. Claudio ha visto a Andrés y se saludan.

 

 

Claudio también avistó a Melissa: Se fundieron en un emotivo beso y abrazo (las fans guapas y cercanas...).

Fotógrafo: Andrés. Alberto, Lucio, Flaminia y Mari Carmen observan el cariñoso beso con Meli

 

Fotógrafo: Andrés. Un primer plano por si hay dudas...

 

Luego Flaminia (a la que él llama afectivamente Flaminietta)...

Fotógrafo: Andrés. Saludando a Flami.

 

Claudio divisó a Mari Carmen, previamente su amiga Meli le había dicho que se encontraba allí, y se saludaron con un beso y un abrazo interminable (otra fan guapa, cercana y su imagen en España) al tiempo que estuvieron hablando un poco (lo que se dijeron...eso es un secreto entre los dos).

Fotógrafo: Andrés. Otro cariñoso beso.

 

Fotógrafo: Andrés. Otro primer plano por si hay dudas...

 

Un Alberto dando vueltas al coche buscando hueco, que pudo ver a Rossella en el asiento de atrás hablando con alguien, el interior del coche impecable con su cuero y su olor a nuevo y, sobre todo, un tipo alto (Sandrone) que fuera por donde fuera estaba delante del Alberto más desesperado que puedo recordar.

Fotógrafo: Alberto. Rossella en el interior del coche.

 

Hicimos una sucesión de fotografías...(resaltamos a la "furba" Mariella siempre en primer plano e inseparable a su lado)

 

 

 

 

 

 

Fotógrafo: Alberto. Nosotras y Claudio bromeando con Fab. ¿Veis como está impecablemente flanqueado por los dos "armarios empotrados"?

 

Andrés tuvo ocasión de despedirse con otro apretón de manos de Claudio y, como Mari Carmen, de saludar también a Fabione. Cuando finalmente Claudio decidió desaparecer, Alberto alargó su brazo por entre las cabezas y lo pudo tocar de una manera fetichista y devota.

Fotógrafa: Mari Carmen. Metiéndose ya en el coche.

 

El gran Lucio  también saludó al romano (Claudio lo conoce de hace tiempo). Le dió así como 5 veces la mano. Casi iba a meterse el coche tras la verja, cuando Lucio llegó a él y le mostró una foto de una bella y triste historia compartida con él...a través de la ventanilla el muy amable Claudio le estrechó la mano.

Fotógrafo: Alberto. Momento precioso para Lucio.

 

Se volvieron a hacer corrillos comentando el aspecto (radiante), su estado (amabilísimo), su humor (excelente) y el saber estar y estar paciente. No fue mucho tiempo, algo así como un cuarto de hora, pero muy intenso.

Lucio, otra vez el gran Lucio, se tenía que ir. Ya serían las 5 y todavía tenia una media hora hasta Varese. Y es que al día siguiente volvía a Cernobbio a buscarnos. Y sobre las 10. Y eran las 5… Y llevaba dos noches durmiendo poco.

Pero eso será otra puntata...

 

 

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