¡¡¡ APOTEOSIS EN ITALIA !!!

Quinta puntata

 

Cernobbio, 17 Julio 2004

Se me estaba acumulando el sueño y el cansancio a fuerza de dormir poco y es que yo, acostumbrado a las 8 horas diarias, lo de dormir 4 o menos horas me destrozaba. Sólo Andrés bajó a desayunar. Después, en torno a las 11, apareció Lucio, el gran Lucio, sonriente y amable como siempre haciéndonos ver lo mejor del género humano. Teníamos que ir a Malpensa-Milano para recoger el coche que habíamos alquilado previamente para el día siguiente ir a Este, en Padova. Otro agradabilísimo viaje, así que los aproximadamente 50 kms. que separan Cernobbio de Milán pasaron volando.
Todo salió bien. En la oficina del Rent a car recogimos la documentación del modernísimo Opel Astra azul metalizado (no había disponible en ese momento ningún Alfa 147 que era el que Andrés había reservado) y antes de ir a recogerlo en el parking, tomamos algo en la misma terminal.

Fotógrafa: Mari Carmen. Aeropuerto Malpensa (Milán)

 

Así que se estaba corrigiendo el relativo negativismo del primer día. Además, en caso de duda, estaba Lucio. Siempre va bien tener a un cómplice cerca. Una vez recogido el coche, salimos (el Opel con Andrés y Mari Carmen y el Lancia con Lucio y conmigo) rumbo a Milán. A mitad del camino, en un "Autogrill", dejamos aparcado el Lancia Ypsilon para ir los 4 en el mismo coche. Más tarde lo recogeríamos.

Fotógrafa:Mari Carmen. El Lancia por la autostrada.

 

Los viajes con Lucio eran preciosos: o bien cantábamos cosas de Baglioni o bien comentaba las anécdotas más curiosas y entretenidas (como que su hermana, la persona que le introdujo en la pasión baglionera, no entiende su actual implicación apasionada).
Entramos en Milán directamente al mercadillo “all'aperto”. Aparcamos cerca. Era sábado y ese día lo desmontaban tarde. Los puestos –a ambos lados- se ubicaban en el tramo central de un paseo arbolado. La parte mas cercana donde dejamos el coche era de ropa y al final estaban los dedicados a música, monedas, cosas usadas y todas las etcéteras posibles (un Porta Portese, vamos). Allí nos llevó el gran Lucio con el ánimo de encontrar rarezas de Baglioni, como la recopilación que le dedicaron los de “Armando Curcio Editore”. Casi al final del mercatino, nos detuvimos en un puesto de vinilos, muchos de los cuales estaban precintados… ¿Sabéis lo que llegamos a comprar? Verdaderas joyas. Rebuscando entre montones ordenados y desordenados localizamos joyas baglioneras como el single de ETCS? italiano con Con te como b/side. Pillamos más cosas: los vinilos de 33 rpm de Solo, E tu…, ETCS?, "Sono io", "Viaggiatore...", "La vita è adesso" "Acústico", los "personales"... algún cd (precintado)… todo en perfecto estado y casi nuevo sin estrenar. En fin, arrasamos con "todoclaudio" y salimos de allí cargados de recuerdos.
El calor apretaba...y también el hambre, así que decidimos comernos unas pizzas. Sin embargo, a las 4 de la tarde en Milán no es común encontrar pizzerías abiertas y optamos por meternos en otro tipo de restaurante. Era la primera vez que no comía Margarita con doble de queso (mi pizza por antonomasia).

Fotógrafo: un ragazzo del tavolo accanto. "Repostando combustible".

 

Repusimos fuerzas con exquisitos manjares y volvimos hacia donde teníamos aparcado nuestro Astra azul. Durante el paseo hicimos una foto a Andrés y M. Carmen (“la coppia più bella del mondo”) cogiendo el Lp de La vita y poniéndolo ante el tronco de un árbol. Mientras nos dirigíamos al coche vimos una secuencia de persecución de "top-manteros". Apresuramos el paso por si acaso la policía hubiera empezado a multar los coches allí aparcados. Pero todo iba muy bien.
Nuestro próximo destino era el Fnac de Milán, donde Lucio tenía un amigo y donde adquirimos otro cargamento de música de Claudio y otros.
Salimos de allí para ya dirigirnos hacia la autopista.

Algunos lugares de la mítica Odisea del año anterior como el Meliá Milano o San Siro eran testigos mudos de nuestro paso.
Así que Coche-Autopista-Área de servicio donde se quedó la Ypsilon de Lucio y ahora Coche-Autopista-Cernobbio (M. Carmen y Andrés por un lado y yo con el gran Lucio en el otro coche de nuevo).
 

 

Fotógrafa: Mari Carmen. El Lancia entrando en Como.

 

Llegamos sin novedad a Cernobbio y tras ducharnos y descansar, bajamos al hall del Reina Olga, donde nos esperaba otro de los pilares de Soloclaudio: la bella Melissa para ir a cenar.
A un minuto caminando del hotel y en la ribera del Lago de Como junto al "Harry's bar", se encontraba un numeroso grupo de amigos (casi todas las chicas eran de nuestra página amiga "51 Montesacro").
Habían muchas mesas grandes al aire libre y un bellísimo ambiente festivo con orquesta y todo...Escuchamos hasta el "Aserejé" y la "Macarena". Allí, en torno a la mesa estábamos todos: Melissa, Mari Carmen, Francesca, Simona, Daniela, Mariella, Erminia, Flaminia, Massimiliano, Fabrizio, Andrés, Lucio y Alberto. Era un grupo de gente maravillosa seguidores de Baglioni. Cenamos, unos excelentes bocadillos de salchicha, patatas fritas y un queso de extender realmente bueno.

Fotógrafo: Andrés. En muy buena armonía.

 

Y tras la cena fuimos con todos a casa de la amabilísima Francy. La casa de Francesca estaba en la ladera que se veía desde nuestro hotel. Todo era una preciosidad...y cerca estaba la casa de George Clooney... Además llevamos el material –increíble- que Lucio todavía guardaba en el maletero de su Lancia. Mientras bebíamos champán también vimos el libro de Derecho Civil de Melisa autografiado por Claudio deseándole toda la suerte del mundo en el examen.

Fotógrafo: Alberto. En casa de Francy.

 

Nos reunimos un montón de incondicionales que hablábamos el mismo idioma aunque pensáramos en italiano (la mayoría) y el itañolo (los demás, o por lo menos yo).

Fotógrafa: Mari Carmen. Todas alucinadas viendo el "material baglioniano" de Lucio.

 

Debían ser las dos cuando dejamos descansar a nuestros anfitriones. Acercamos a la simpatiquísima y jovial Mariella a su hotel y nos fuimos al nuestro. Despedimos al gran Lucio con toda la pena disponible. Apuntó la posibilidad de acudir a Este para el concierto del 18. Yo estaba convencido de que iría, pero era demasiado pesado para él porque trabajaba al día siguiente. Era un "portafortuna" encantador que nos había marcado los acontecimientos o había contribuido a mejorarlos. Un amigo realmente increíble. Otro maravilloso viaje nos espera mañana.

 

Cernobbio-Padova 18 de julio de 2004



Salimos de Cernobbio dejando atrás las noches del Reina Olga y algo más de la mitad del viaje. Teníamos anecdotarios para no dejar de hablar en el recorrido. Además… ¡venía Melissa! Melissa es la personificación de la amabilidad, una persona atractivísima en todos los sentidos.
Recuerdo –y no creo que ella lo haya olvidado- cómo la torturé a base de preguntas referentes al mayor músico de todos los tiempos. No hicimos ninguna parada. Con las indicaciones de Melissa supimos dónde debíamos dirigirnos para pagar la autopista (con tarjeta o con metálico).

Fotógrafa: Mari Carmen. Entrando en el peaje.

 

El gran Lucio nos había dicho que el viaje a Padova duraría unas cuatro horas, pero en realidad en unas dos y media llegamos (sobre las 14 horas).
Nos íbamos a alojar en el hotel Sheraton, previamente “prenotato” por Mari Carmen pensando en la posibilidad de que Claudio se hospedara allí. En Cernobbio también intuimos donde se alojaría pero allí los precios eran más prohibitivos. Encontrar el hotel Sheraton tampoco fue demasiado costoso. Aparcamos el coche y entramos a esa torre alta que era el hotel.

Fotógrafa: Mari Carmen. Fachada del Hotel.

 

La recepcionista tomó nuestros documentos de identidad y mientras completaba los formularios, Mari Carmen le comentó que veníamos de España a ver el concierto de Baglioni y le preguntó si estaba alojado allí. La respuesta fue que no. Cuando Mari Carmen preguntó si sabía donde se hospedaba tampoco logró mayor información que unos hombros encogidos.
Mientras esto sucedía, Melissa ya estaba saludando a amigas que estaban sentadas en los sillones del “hall”. Se acercó a nosotros y sentenció: “Claudio está aquí alojado”.

Fabione había sido visto por el grupo de incondicionales que se habían reunido allí, gente de webs. Melissa contactó con Gianni, un amigo suyo que venía al concierto, para decirle que viniera al Sheraton.
Gianni era un chico de pelo negro con raya en medio que partía el flequillo en dos mitades. Amable y más proclive a Battisti que a Baglioni.
Subimos a las habitaciones en unos ascensores con hilo musical. Mientras Mari Carmen llamaba a Alberta para que viniera al hotel a ver a Claudio, dejamos las maletas. Nuestra amiga dijo que no podía venir porque colaboraba con la Asociación organizadora del concierto y le resultaba imposible. Además creía que Claudio aparecería por donde ella estaba y no era caso de cruzarse por el camino. Pensaba que previamente iría a ver a Alessandro Manzella.

Una ducha antes del “smoking”-uniforme del concierto (la camisa roja y los pantalones azules) y bajamos. Ya en el “hall” y como era pronto para que saliera Claudio, decidimos tomar algo en el piano-bar. Allí Melissa saludó a alguien de otro grupo de perseguidores que se habían concentrado en torno a una minúscula mesa.
En el Restaurante del hotel, Melissa volvió a reconocer amigas y Mari Carmen y Andrés a conocidos del Meliá Milano. Decidimos comer algo en la espera.
En caso de que apareciera Baglioni nos informarían. Además, tras unos ventanales, lo veríamos. Después de los cafés regresamos al “hall” donde se habían reunido más “busca-baglioni”.

Fotógrafo: Gianni. Estamos con Alan y con Melissa.

 

Subí a la habitación a dejar la mochila y coger una bolsa donde meter los Lp´s que habíamos traído para mostrárselos (Pequeño gran amor, Oltre, Grandes Éxitos en Español, Un poco más y esa recopilación de CBS que funde el Strada facendo con La vita é adesso y el sencillo Un poco más). También llevaba, como ineficaces talismanes hasta entonces, los cd´s de Strada y La vita. Y los de versiones en español.

De paso ví que me daban la bienvenida en la televisión.

Fotógrafo: Alberto. ¡Qué detalles!

 

Seguíamos esperando y Mari Carmen subió a la habitación a arreglarse un poco. El vestíbulo del hotel, como los ascensores, carecía de aire acondicionado y el calor era agobiante. Bromeábamos Andrés y yo con el hecho de que las mujeres suelen tardar mucho en arreglarse y que seguro que salía Claudio y Mari Carmen estaba ante el espejo. Pero nos equivocamos. Comentaba algo con Mari Carmen, no-sé-exactamente-qué, cuando se abrió el ascensor central...

 

 

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